En el camino de Wirikuta: el primer encuentro con el peyote
El sol apenas roza la línea de los cerros en Real de Catorce, San Luis Potosí (latitud 23.6877° N). Don Aniceto, caminante wixárika de 64 años, detiene su andar bajo un matorral bajo. Con manos curtidas, retira la tierra y, al nivel del suelo, aparece un botón azul verdoso, coronado con ese polvillo blanco que sólo deja el viento del altiplano. Es un peyote (Lophophora williamsii), planta que en 2023 aún crece dispersa cada 10 metros en las laderas de Wirikuta, a 2,100 metros de altitud. El aroma terroso se mezcla con la salinidad reseca del desierto. Don Aniceto corta con respeto: sabe que una sola dosis puede tardar 15 años en regenerarse.
Las peregrinaciones wixaritari hacia Wirikuta, documentadas al menos desde el siglo XVIII según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), siguen rutas que suman más de 400 kilómetros desde comunidades como Santa Catarina Cuexcomatitlán en Jalisco. El canto de los marakames —chamanes— resuena entre los ocotillos y las biznagas, mientras cada paso se marca con polvo y sudor. Aquí, el peyote no es droga: es maestro, portal, alimento sagrado. El sabor, amargo y áspero, recorre la lengua y provoca náusea, pero también visiones que duran hasta 12 horas.
En estos viajes, la experiencia es colectiva. El consumo ocurre en círculo, bajo el resguardo de un fuego central. La temperatura nocturna desciende a 8°C, el cuerpo tiembla y la mente se abre. Nadie nombra al miedo, pero todos lo sienten cuando el cactus empieza a mostrar sus caminos internos. No hay palabras para el color de Wirikuta al amanecer después de la ceremonia: sólo los ojos rojos y el silencio compartido.
La vigilancia federal se intensificó en 2012, después de que la minera First Majestic Silver intentó explotar 22,000 hectáreas en la zona. El peyote, protegido desde 2008 por la NOM-059-SEMARNAT, se considera en peligro de extinción. Pero los guardianes de Wirikuta insisten: ningún decreto vale tanto como un canto bien entonado en la madrugada. ¿Qué ocurre cuando la planta desaparece antes que los rezos?
Hongos sagrados en la Sierra Mazateca: de María Sabina al turista moderno
En Huautla de Jiménez, Oaxaca, a 1,570 metros sobre el nivel del mar, el aire huele a tierra húmeda y a copal quemado. Doña Felipa, curandera mazateca de 58 años, revisa una canasta de hongos recolectados: sombreros marrón claro, apenas 4 centímetros de diámetro, cubiertos de rocío. Son Psilocybe mexicana, especie documentada por Roger Heim en 1956 y famosa en el mundo tras las sesiones de María Sabina. Un solo hongo pesa menos de 2 gramos fresco, pero puede mover la memoria de toda una familia.
La ceremonia inicia cuando cae la noche. Dos velas de cera y un tapete de palma marcan el espacio. El sabor de los hongos, entre menta y madera podrida, provoca escalofríos en la espalda. La dosis tradicional: entre 6 y 12 cuerpos pequeños, ingeridos con cacao. Los cantos mazatecos se deslizan en náhuatl y español, mientras el corazón se acelera —hasta 110 latidos por minuto, según mediciones de la UNAM en 2018— y los ojos se llenan de figuras que no estaban hace un momento.
- En 1957, la revista Life publicó la crónica de R. Gordon Wasson, quien viajó a Huautla y describió la experiencia como "una ventana a otra dimensión".
- Hoy, el turismo psicodélico deja más de 3 millones de pesos al año en la región, pero también convierte los rituales en espectáculos: la voz de los abuelos se pierde entre celulares y mochilas mojadas por la lluvia.
Doña Felipa no discute con la ciencia. Ella mira el humo del copal y pregunta en voz baja si la nueva temporada de lluvias traerá suficientes hongos para todos. ¿Cuánto tiempo antes de que el turismo termine por secar la montaña?
El temazcal: calor, vapor y la alquimia del cuerpo
En Amatlán de Quetzalcóatl, Morelos, el amanecer es tibio y huele a ocote encendido. Benito, temazcalero nahua de 42 años, revisa que las piedras volcánicas estén al rojo vivo tras tres horas de fuego. El temazcal, construido con adobe y carrizo, mide apenas 1.8 metros de altura y 2.5 de diámetro: espacio para diez cuerpos apretados. La temperatura adentro supera los 45°C y la humedad roza el 100%.
El proceso comienza mucho antes de entrar. Las piedras —tezontle o basalto, traídas desde el Popocatépetl a 60 kilómetros— se lavan y calientan fuera del temazcal. Cuando el guía las introduce, el vapor sube al contacto con agua de hierbas: manzanilla, eucalipto, pericón. El olor es denso, a medicina y a tierra mojada. Quien entra, lo hace sin ropa y con los ojos cerrados, el sudor se pega como otra piel.
La sesión tradicional dura entre 30 y 90 minutos. El ritmo del canto marca el ciclo: inhalar, exhalar, soportar el ardor. En 2004, el Instituto Nacional de Medicina Tradicional registró más de 1,200 temazcales activos en México, la mayoría en los estados de Puebla y Morelos. Quienes salen, sienten la sangre zumbando en las sienes y el pulso acelerado como si hubieran corrido una montaña entera.
No hay psicodélicos aquí, pero sí visiones: el calor extremo y la hiperventilación pueden inducir estados alterados de conciencia similares a la ingesta de plantas. Benito nunca lo dice abiertamente, pero su mirada se pierde en el humo cuando le preguntan si ha visto algo más allá del vapor. ¿Dónde termina el cuerpo y empieza el espíritu en un cuarto de lodo?
Plantas de poder y su manejo ético: cómo recolectar, conservar y no dañar
En las faldas del Volcán de Colima —a 2,500 metros de altitud, cerca de Comala—, la bióloga Laura Vázquez, de la Universidad de Colima, lidera un taller de recolección de plantas visionarias. El grupo, seis personas, lleva bolsas de tela y cuchillos pequeños. La instrucción es clara: nunca cortar más del 10% de una población en un mismo sitio, y siempre dejar semillas o botones intactos. El olor a resina de pino y a tierra húmeda llena el aire, mientras Laura muestra una Salvia divinorum de hojas gruesas y pelo suave.
El costo de una plántula de Salvia en viveros de Xalapa ronda los 80 pesos, pero en el mercado negro puede multiplicarse por cinco. La dificultad no está en sembrar, sino en mantener la humedad: un error común es exponerla al sol directo, lo que quema las hojas en menos de dos horas. El cultivo ideal requiere sombra, sustrato rico en materia orgánica y riego cada tercer día con agua de lluvia.
- Temporada de recolección: lluvias (junio a septiembre), cuando la concentración de alcaloides es mayor.
- Herramientas: cuchillo de acero inoxidable, guantes, bolsas de tela (nunca plástico).
- Evitar: arrancar de raíz, cortar tallos leñosos, recolectar en áreas protegidas.
Laura repite una regla: “No hay medicina sin respeto”. En 2019, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) inventarió 28 especies de plantas visionarias en México, muchas en peligro por sobreextracción. Los talleres comunitarios, como los de Comala y Tepoztlán, enseñan a identificar especies, preparar microdosis y secar hojas a no más de 35°C para conservar principios activos. Pero la tentación de vender siempre ronda. ¿Quién decide cuándo una planta deja de ser sagrada y se vuelve mercancía?
Viaje práctico: cómo preparar un temazcal tradicional en casa
Un temazcal casero no necesita más de 5,000 pesos si se construye con materiales locales. Lugar: patio privado, mínimo 3 metros de diámetro libre. Materiales: 500 ladrillos de barro (1,200 pesos), 3 pacas de carrizo (700 pesos), 10 metros de lona gruesa (1,000 pesos), 20 piedras volcánicas medianas (pueden conseguirse en tianguis de Cuernavaca por 40 pesos cada una), cuerda de ixtle y agua de hierbas (manzanilla, eucalipto, cedrón).
Construcción: traza un círculo de 2.5 metros de diámetro. Levanta una cúpula de carrizo, recúbrela con lona y barro mezclado con paja. Deja una entrada baja, de 80 centímetros. Las piedras se calientan en un fogón externo durante 2 horas (hasta que chisporroteen al contacto con el agua), luego se introducen con una pala de mango largo. Adentro, cubre el piso con petates o costales de yute.
Sesión: prepara infusión de hierbas (1 litro por 10 minutos de hervido) y ten un recipiente resistente al calor. Al entrar, rocía el agua sobre las piedras con un cucharón de madera para generar vapor. Limita la sesión a 30 minutos si es la primera vez; la temperatura interna subirá a más de 40°C. Siempre mantén ventilación mínima y ten agua fresca cerca.
- Errores comunes: usar piedras de río (pueden explotar), exceder el tiempo dentro, no hidratarse antes ni después, construir en suelos inestables.
- En Morelos, los talleres de temazcal comunitario suelen abrir inscripciones en marzo y septiembre. Busca colectividades como Temazcales Flores de Luna (Jiutepec) para asesoría presencial.
El olor a adobe caliente y hierbas recién rociadas suele quedarse en el cuerpo durante días. ¿Quién necesita psicodélicos cuando el vapor mismo transforma la realidad?
Una visión compartida: el despertar matutino tras la ceremonia
La brisa helada de la Sierra Mazateca se cuela en la choza, huele a humo y a café hervido. Afuera, el cielo de Oaxaca es apenas una promesa azul entre nubes bajas. Tres cuerpos en silencio, todavía temblorosos tras la noche, miran el suelo de tierra apisonada. Una taza de chocolate caliente pasa de mano en mano, la piel con marcas rojas del calor y los ojos hinchados de tanto llorar. Nadie habla de visiones, pero todos sienten que algo se movió, invisible, entre los huesos.
Las palabras de María Sabina resuenan, secas como el polvo: “Solo existen dos mundos: el de aquí y el de allá”. Para quienes cruzan el umbral —sea con peyote, hongo o vapor—, el regreso es siempre otra forma de nacer. La montaña, la cúpula y el desierto guardan los secretos, pero sólo los devuelven a quienes preguntan con humildad.
En junio de 2024, el colectivo Medicina del Camino abrirá una nueva caminata de reconocimiento etnobotánico en Wirikuta. El cupo es de 15 personas y el costo ronda los 4,200 pesos. El verdadero aprendizaje, advierte el folleto, no se vende: sólo se experimenta con los pies y el corazón abiertos. ¿Quién se atreve a cruzar la puerta esta vez?
Glosario
- Peyote
- Cactus del desierto mexicano (Lophophora williamsii) que contiene mescalina, usado en rituales wixárika.
- Temazcal
- Baño de vapor tradicional mesoamericano construido con adobe o piedra, usado para purificación física y espiritual.
- Psilocybe mexicana
- Especie de hongo alucinógeno nativa de México, empleada en ceremonias mazatecas.
- Marakame
- Chaman o guía espiritual wixárika responsable de dirigir ceremonias con plantas sagradas.
- Salvia divinorum
- Planta visionaria originaria de la Sierra Mazateca utilizada para inducción de estados alterados de conciencia.
- Alcaloide
- Compuesto químico presente en plantas y hongos con efectos psicoactivos o medicinales.
- Tezontle
- Roca volcánica porosa utilizada tradicionalmente para calentar temazcales por su capacidad de retener calor.