Flores bajo el sol de Tepexi: una escena de restauración
Antes del mediodía, Martina —manos ásperas, camisa azul desteñida— se agacha sobre la tierra arenosa de Tepexi de Rodríguez, Puebla, a 1900 msnm. Corta una rama de Cosmos sulphureus con tijeras viejas y la clava junto a un surco de maíz criollo. El aire trae olor a rastrojo seco y cera caliente de un apiario cercano. Hace tres años, apenas se veían flores en este ejido, y ni una abeja pasaba a zumbar sobre las mazorcas. Ahora, una nube de Apis mellifera y mariposas Vanessa virginiensis compite por el polen dorado. Martina no sabe los nombres científicos, pero reconoce el zumbido denso de una colmena bien alimentada. Un día, alguien comentó en la asamblea del pueblo que plantar flores silvestres podía traer más lluvia. Ella solo quería que elotes y calabazas llenaran mejor la olla. Pero lo que ocurre entre la siembra de flores y la cosecha es una cadena menos obvia de lo que parece.
En 2019, la biológa Patricia Moreno de la BUAP midió 250% más polinizadores en parcelas restauradas con flores nativas, comparado con lotes vecinos sin intervención. A Martina no le interesa la estadística, pero sabe que desde entonces la miel huele distinto: huele a tamarindo y a canela, según la temporada. Los perros del ejido mastican brotes nuevos que brotan entre los magueyes. ¿Por qué justo aquí, en mitad del Valle de Tehuacán, un puñado de girasoles podría torcer el destino agrícola local?
El canto de los grillos y el golpe de un machete se mezclan en la siesta. Las manos de Martina huelen a tierra y savia rota. Una pregunta flota: ¿qué clase de restauración puede empezar con una semilla que pesa menos de un gramo?
La cadena invisible: cómo restaurar polinizadores en Apan y sus límites
En Apan, Hidalgo, a 2460 metros de altitud, el viento barre los llanos y dobla las varas de Salvia hispanica. Don Eutiquio, apicultor ejidatario, camina entre sus colmenas con botas llenas de lodo y la camisa pegada al sudor. Anota en un cuaderno: “24 mil abejas por caja, 19 cajas completas, floración alta por lluvias de septiembre”. No necesita saber que solo el 25% de las colmenas del altiplano sobreviven sin migrar a zonas más fértiles. Basta mirar al cielo al mediodía: si hay abejorros, la cosecha augura mejor precio en el tianguis de Tlanalapa.
Según el Instituto Nacional de Ecología (INECC), las parcelas con franjas de vegetación nativa —al menos 10 metros de ancho y 70 especies de plantas— triplican la llegada de polinizadores en menos de dos años. Pero cuidar estas orillas no basta: un exceso de herbicidas suele borrar el trabajo de meses en una semana. Don Eutiquio relata cómo, en 2021, una fumigación ilegal secó la mayor parte de su flor de alfalfa en menos de 72 horas, dejando solo silencio y el olor agrio de pesticida.
- La restauración verdadera en Apan depende de:
- Reducción de glifosato: máximo 0.1 litros por hectárea al año
- Protección legal de franjas ribereñas (CONANP, decreto 2020)
- Siembra de especies autóctonas: Bidens odorata, Tagetes erecta
Los dedos de don Eutiquio tiemblan al sacar un panal del cajón. La miel de este año brilla más —pero también sabe más amarga. ¿Cuántas flores faltan para cambiar ese sabor?
Más que abejas: polinizadores olvidados en Los Tuxtlas
En la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, Veracruz (coordenadas 18°34’N, 95°07’O), el murmullo de la selva se interrumpe por el crujir de ramas. Doña Eloisa, cafeticultora de 63 años, detiene la cosecha para observar una mariposa Morpho helenor posarse en una flor de Heliconia. El aire allí huele a hojarasca húmeda y a café fermentando. Mientras poda, Eloisa enumera sin pensarlo: chicharras, colibríes y hasta murciélagos polinizan sus cafetales.
De acuerdo con la UNAM, en Los Tuxtlas viven 260 especies de polinizadores vertebrados e invertebrados. Sin embargo, 80% de los planes de restauración de 2010 a 2021 se enfocaron solo en abejas. “Se nos olvida que sin murciélagos Glossophaga soricina, el zapote y la ceiba no dan fruto”, afirma la investigadora Gabriela Sánchez del Instituto de Ecología, UNAM.
La selva ofrece una banda sonora de zumbidos y aleteos invisibles. Doña Eloisa guarda semillas en latas viejas y se pregunta cómo conservar la danza silente que ocurre cuando nadie mira.
Prácticas concretas: restaurar con flores mexicanas en Tzintzuntzan
En Tzintzuntzan, Michoacán, a orillas del lago, los talleres del colectivo Semillas del Lago inician puntuales cada mayo. Sobre mesas de madera, 15 personas seleccionan semillas de Coreopsis tinctoria y Gomphrena globosa, usando cucharas de barro y charolas recicladas. El olor a tierra mojada se mezcla con café recién colado. Aquí, la restauración es taller: cada persona prepara un metro cuadrado de almácigo, mezcla tierra negra (2 partes), arena de río (1 parte) y composta (1 parte).
- Se recomienda sembrar 150 gramos de mezcla de semillas por cada 200 m².
- Riego: 500 ml de agua por metro cuadrado después de sembrar.
- Época ideal: mayo-julio, aprovechando lluvias tempranas.
- Plantas recomendadas para polinizadores: Cosmos bipinnatus, Cuphea llavea, Salvia coccinea, Helianthus annuus.
En 2022, Semillas del Lago reportó un 92% de germinación en sus lotes, con nidos de abeja nativa Melipona beecheii apareciendo tras el primer año. Errores frecuentes: exceso de sombra (flores no abren), usar tierra esterilizada (falta de microbiota impide brotes).
La voz corre de boca en boca: “pon flores antes del temporal y las abejas te visitan hasta octubre”. El crujir de las semillas bajo los dedos y la tibieza del sol sobre la nuca anclan el recuerdo del taller. Pero algo aún inquieta: ¿cómo saber si el trabajo dura más que una temporada?
De la parcela a la ciencia: monitoreo real en la Mixteca Oaxaqueña
En Tamazulápam del Progreso, Oaxaca (coordenadas 17°42’N, 97°34’O), un grupo de jóvenes del Bachillerato Comunitario se reúne cada sábado ante la mesa de monitoreo: frascos con alcohol, tarjetas entomológicas y lupas de 40x. Afuera, el olor a hoja quemada anuncia la limpieza de milpas para el temporal. Cada alumno anota la fecha, el número de polinizadores recolectados (12 especies en la última semana, 214 individuos) y el color predominante de cada flor.
El Laboratorio de Ecología de Abejas de la UNAM entrena a promotores rurales para identificar abejas nativas usando claves visuales (color, forma de las alas, vello torácico) y cuenta con registros de 320 especies en Oaxaca desde 2018. El proceso, tecnificado pero manual, incluye fijar trampas con agua y jabón (250 ml por unidad), revisar cada una en menos de 48 horas y liberar a las abejas vivas.
Un alumno, manos teñidas de azul por la tinta, sonríe al descubrir una abeja diminuta jamás vista en su pueblo. El monitoreo, más que estadística, se vuelve rito semanal. Y aún así, cada número tiene límites: ¿cómo convertir datos fríos en cambios vivos?
Obstáculos y paradojas: cuando restaurar da miedo en Nacajuca
La humedad es pegajosa en Nacajuca, Tabasco (17°48’N, 92°59’O), y huele a tierra recién regada. Don Margarito, campesino chontal, cuenta que en 2021 decidió cercar media hectárea de su potrero para “dejarla en descanso y ver qué nacía”. En tres meses, la parcela se llenó de Ipomoea purpurea y Senna occidentalis. Pronto llegaron abejas, mariposas y, para su sorpresa, iguanas y serpientes pequeñas.
El miedo no venía de las abejas, sino de los rumores: “te va a traer víboras; si dejas descuidado, te quitan el predio”, le decían los vecinos. Restaurar no siempre trae aplausos ni sólo abejas. En 2022, la CONABIO registró 120 reportes de conflictos por restauración espontánea en Tabasco: desde reclamos vecinales hasta intentos de invasión a parcelas en descanso.
El canto constante de ranas y grillos borra el paso de los tractores a lo lejos. Don Margarito duda, pero resiste: la parcela restaurada aumentó la producción de calabaza en 34% respecto al año anterior. “Al principio todo es rumor y sombra; luego la tierra habla con flores y frutos”, cuenta mientras huele el suelo húmedo. Queda una tensión: ¿qué gana quien cuida el campo si el pueblo duda?
Escena del futuro: niñas recolectando semillas en Huajuapan
En la primaria Emiliano Zapata de Huajuapan de León, Oaxaca, seis niñas brincan sobre charcos mientras su maestra reparte sobres de papel reciclado. Cada sobre contiene cinco semillas de Tagetes patula, pintadas a mano con tintas de añil. El aire huele a lluvia y a pasto recién cortado. Hoy es 10 de agosto de 2023, y el taller de colecta dura apenas media hora, pero las manos quedan teñidas de amarillo y rojo. En voz baja, una niña pregunta si esa flor atraerá mariposas azules. Otra sueña guardar semillas hasta que su hermana entre a la primaria. La restauración, aquí, no está en la técnica, sino en la promesa.
El maestro señala hacia el cerro Verde, ya cubierto de nubes, y pide a cada niña cuidar al menos un metro cuadrado de jardín. No hay estadísticas ni fotos oficiales, solo la memoria de un día en que la tierra se llenó de risas y manos pequeñas. Qué futuro puede surgir de una flor en un patio escolar sigue siendo una apuesta. ¿Cuál será el sabor de la miel de Huajuapan dentro de veinte años?
Glosario
- Polinizador
- Animal, generalmente insecto o ave, que transporta polen de una flor a otra, permitiendo la reproducción de plantas.
- Restauración ecológica
- Acciones dirigidas a recuperar la estructura y función original de ecosistemas degradados usando especies nativas.
- Meliponicultura
- Crianza y manejo de abejas nativas sin aguijón (Melipona beecheii o Scaptotrigona mexicana) para producción de miel y servicios ecosistémicos.
- Almácigo
- Semillero preparado para germinar y criar plántulas antes de trasplantarlas al campo.
- Franjas de vegetación nativa
- Tiras de flora local, usualmente de 10 m de ancho, que se dejan crecer entre parcelas para favorecer la fauna benéfica.
- Claves visuales (entomología)
- Características como color, forma y vellosidad usadas para identificar insectos sin equipo molecular.
- Glifosato
- Herbicida químico muy usado en agricultura industrial; su uso excesivo reduce la diversidad de flora y polinizadores.